Los precios del oro han experimentado un notable aumento, alcanzando los 2.404,95 dólares la onza en el mercado al contado y 2.406,50 dólares en futuros, impulsados por la reciente debilidad del dólar. Esta situación se desencadenó tras la sorpresiva decisión del presidente Joe Biden de no buscar la reelección en 2024, lo que fortaleció la demanda del metal precioso como refugio seguro para inversores internacionales.
Los analistas del mercado están ahora enfocados en los datos económicos clave de Estados Unidos que se publicarán esta semana, incluyendo el Producto Interno Bruto (PIB) del segundo trimestre y el índice de gasto de consumo personal (PCE). Estos datos serán cruciales para determinar la dirección de las tasas de interés de la Reserva Federal. Según Giovanni Staunovo, analista de UBS, existe una posibilidad creciente de que la Reserva Federal recorte las tasas en julio, con un potencial objetivo para el oro de 2.600 dólares la onza a fin de año.
El aumento del precio del oro también ha llevado a un incremento en las tenencias especulativas de futuros y opciones sobre el metal, aunque los expertos sugieren que todavía hay espacio para que crezcan las tenencias de ETF, especialmente si la Reserva Federal confirma un ciclo de recortes de tasas.
En contraste, otros metales preciosos han mostrado movimientos divergentes, con la plata cayendo un 0,6% y el platino bajando un 0,8%. A pesar de estas fluctuaciones, el oro sigue siendo el foco de atención de los inversores, destacando su papel crucial en un entorno económico incierto.





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