Con nuevas inversiones en litio y cobre, el sector minero busca consolidarse como un motor económico en Argentina, proyectando una expansión que podría generar miles de empleos en provincias del NOA y San Juan. Sin embargo, las condiciones macroeconómicas y fiscales presentan retos para el crecimiento sostenido.
El sector minero argentino, tradicionalmente caracterizado por su bajo perfil, comienza a destacar en la economía nacional con la proyección de importantes inversiones que buscan aumentar la producción y exportación de minerales estratégicos como el litio y el cobre. Estas iniciativas no solo permitirán aumentar la capacidad exportadora del país, sino también generar miles de empleos directos e indirectos en las regiones involucradas.
Actualmente, Argentina es el cuarto productor mundial de litio, con una capacidad de 158.000 toneladas de carbonato de litio equivalente (LCE) en 2023, cifra que podría alcanzar las 464.000 toneladas para 2027, de acuerdo con la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM). Esta expansión, impulsada por cinco proyectos en producción y 16 nuevos con fechas de inicio entre 2024 y 2027, convertiría al país en un actor clave en el mercado global de litio, superando potencialmente a Chile y China.
“El litio es actualmente el recurso más atractivo de la minería argentina, con un impacto significativo en las provincias del noroeste. Esta expansión promete grandes beneficios para la economía nacional y regional”, expresó Roberto Cacciola, presidente de la CAEM. Sin embargo, advierte que el precio del litio ha bajado de sus máximos de 80.000 dólares por tonelada a 10.000 dólares, lo que podría afectar la rentabilidad de algunos proyectos.
En el sector del cobre, las expectativas también son altas. En San Juan, los proyectos Josemaría, Los Azules y El Pachón planean iniciar operaciones entre 2028 y 2031, con una capacidad conjunta de producción superior a 100.000 toneladas de cobre fino. Esto colocaría a Argentina en una posición destacada en la producción de cobre en América Latina, aunque aún distante de países como Chile y Perú.
No obstante, el crecimiento del sector minero no está exento de desafíos. Los elevados impuestos y los controles cambiarios impuestos por el gobierno dificultan la expansión de otros minerales, como el oro y la plata, cuyos precios internacionales alcanzan cifras récord. Según Cacciola, la falta de estabilidad fiscal y el historial de incumplimiento de contratos en el país complican la atracción de inversores extranjeros.
Pese a los desafíos, la CAEM y la Unión Industrial Argentina (UIA) han impulsado un Departamento de Minería, liderado por Franco Mignacco, para fortalecer las cadenas de valor en torno a la minería e impulsar el empleo local en las comunidades cercanas a los yacimientos. “Estamos comprometidos en desarrollar proveedores locales y en generar empleos que impacten positivamente en las provincias mineras”, agregó Mignacco.
La expansión del sector minero promete consolidar a Argentina como un jugador importante en el mercado de minerales estratégicos, especialmente en litio y cobre, a pesar de los desafíos económicos que enfrenta.




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